Decálogo de la inutilidad del secundario


1- En principio no hay que perder de vista lo fundamental, que es mantener virgen nuestro territorio mental, que ya viene maltrecho gracias a la formación inicial, muy poco clara. Por otro lado las estadísticas demuestran claramente que solo el 50% de los argentinos tienen el secundario cursado, y que los mismos están manejando taxis, reponiendo mercadería en algún supermercado y el resto anda por el mundo sin documentos. Esto nos deja el 50% restante, del cual un alto porcentaje pertenece a la clase política, el otro porcentaje corresponde a los futbolistas y que en los dos casos ganan muy bien.

2- Tenía un amigo que le gustaba ir al secundario para poder faltar. Es que ya no hace falta estar encerrado en un claustro donde te proveen de una abundante información enciclopédica de libros muertos, que no hacen más que abarrotarte de datos, cuando en dos minutos te bajas la información de la Internet, de esta manera tenes tiempo de hacer lo mismo que haces en el salón de clases, pero sin el aula.

3- Matemáticamente cada dos por tres, leo en algún diario local de que en La Rioja la educación es deficiente y que hace falta buenos profesores. A pesar de que esta frase parece ser sensata no deja de ser una boludez, si uno lo piensa bien, lo que hace falta son buenos alumnos. En ningún lado hace falta buenos profesores, por que si hay buenos alumnos al profesor no le va quedar más remedio que ser bueno o irse.

4- El secundario (designación que el próximo año vuelve, después de un tiempo de ser suplantado por el polimodal) es necesario para personas que ya no pueden levantar el traste de su escritorio, ni tampoco pueden ver que los chicos estén todo el tiempo en el baile… con vueltas de luces titilante, sonido de turbinas de avión desprendiéndose de los parlantes. Ahí los chicos andan con una sonrisa colgada en la cara y hay muchos que no los quieren ver ahí, como así también no quieren ver gente feliz en ninguna parte.

5- Uno siempre anda con lo básico por la vida, la plata justa para sobrevivir, la esperanza necesaria para seguir. Uno anda por la vida con lo que aprendió de chico, a ser de tal cuadro de fútbol, a tener tal religión, a leer y escribir y con eso muchas veces basta. Sin ir mas lejos mi viejo apenas si pudo terminar el primario y fue una persona honrada toda su vida. Por eso muchos decidieron seguir un poco más, a ver si tenían mejor suerte que mi padre.

6- Seria injusto que me tildaran de inconsciente por decir que se debería saltear desde el primario a la universidad. Porque decir que la injusticia es parte innata del ser humano, es cobardía para cambiar algo y de esta manera por lo único que me tendría que preocupar es por mi estomago y bailar en medio de la pista sin ponerle el codo en el estomago al otro. Pero igual, estudiar nunca será una alegría realizable, ya que Darwin se equivoco al ponernos a la cabeza de las especies, porque con la idiotez de los sumisos estamos más cerca de los gusanos que del hombre.

7- Sin embargo rescatare del secundario, que uno puede vestirse a la moda para saber que no hay tipo mas importante que el que esta frente al espejo, ahí donde uno entiende el mecanismo de la perversidad del trabajo que lo espera afuera y por eso pretende hacerse músico. También es útil para conseguir pareja y acostarte, y a su vez acostarte con la pareja del otro. Hasta que te das cuenta que uno no tiene que definir nada, sino tomar la rienda de la vida y tratar de llevarla sin caerse y pasar un papelón en medio de la vida. No tengas miedo mi amigo ¿ves estas remeritas modernas? ¿no son acaso el producto comercial contra lo cual te rebelas? Sin querer el secundario es la parte primaria de tu vida.

8- Estuve charlando con gente que esta en el secundario. Tomamos un aula ocupando el lugar por más de una hora y de tener en ese momento la manija del mundo (que creo que existe) hubiéramos cambiado algo en la enseñanza. Pero los pupitres del aula no eran lo suficientemente revolucionarios, ni nuestras palabras, ni siquiera nuestras miradas, esforzadas en mostrar convencimiento de que algo tenia que cambiar.

9- Fumándome el medio pucho que tenia en los dedos (fumar es perjudicial para la salud, lo mismo que cierta educación) me convencí que ni haciendo de cursos de magia me iba a convertir en Mandrake, ni que estudiando mucho seria un Eistein. -No hay caso, como dijo Dios, todo tiene arreglo en esta vida y lo que no, no. Y quise convertirme en estudiante secundario para no pensar en nada y así dejar de ser un dibujo ambulante, una caricatura sin gracia. Cuando salí de la escuela, solo, me dije que nada podía hacer sino cumplir con las obligaciones restante de la vida.

10- ¿Cómo? Que el decálogo tiene diez punto, mierda… ¿y ahora que escribo?, porque no avisan ante. Yo sabia que por algo nunca pude terminar el primario.