Y Dios dijo: Hágase la luz, y la luz se hizo, después dijo: Hágase la tierra y los animales y los bichos y todo eso, y se hicieron. Después de un rato después dijo: Ah, y hágase que el café y el chocolate no se desborden al echarles azúcar, y así se hizo, pero como los periodistas ya se habían ido poca gente lo sabe. Y llegamos a un tema cuyo solo planteamiento ya es irracional: nunca nos hemos preguntado dónde estábamos antes de nacer, por lo tanto no tiene sentido preguntarse dónde iremos después de morir. Pero claro está: nacer ya hemos nacido, eso no nos preocupa. Lo que nos preocupa es morir, mierda!. Por eso un día u otro acabamos preguntándonos si existe o no Dios. Suponiendo que exista, que ya es mucho suponer, se nos plantea un problema deductivo del cual casi todo el mundo se escaquea y que yo recojo de Milan Kundera. En pocas palabras, el razonamiento es el siguiente: según la religión católica el hombre está hecho a imagen y semejanza de su Creador. Bien, luego Dios - dice Kundera - debe tener tripas, como el hombre. Y si tiene tripas, es que caga. Pero la caca y Dios parecen cosas incompatibles ¿no? y esta ¿acaso no nos producirá asco como la propia? ¿Nuestro asco hacia la caca es algo indisociable del ser humano, o es un sentimiento que nos separa de Dios? ¿Y si venimos de esa mierda, lo cual no deja de ser una manera de venir de Dios? ¿No se explicaría así la mierda de mundo que hemos construido? Amén.
